Me presento

Soy Judit, fisioterapeuta, osteópata y apasionada del cuerpo humano. 

Me diplomé en fisioterapia el año 2006. Durante esos años fui formándome en diferentes técnicas y abordajes. En el 2010 decidí completar mis estudios con el máster en osteopatía, donde descubrí un nuevo enfoque terapéutico que me entusiasmó.

En nuestro proceso de formación hay un sinfín de técnicas y métodos a aplicar. Para mí lo más importante es entender la clínica, saber qué es lo que le está pasando al paciente y, de ahí, aplicar la técnica que necesite. Es imprescindible conocer la biopatología, la historia natural de evolución de cada trastorno, el pronóstico y no ir a ciegas aplicando las técnicas que mejor se nos dan o las que más venden. Cada persona es única y, por tanto, merece una valoración única; no respondemos todos de la misma manera, así que no nos funciona a todos lo mismo. 

A lo largo de los años y de ver pasar a muchos pacientes por mi camilla, empecé a sentir que me faltaba algo. A veces, desde nuestra profesión, me daba la sensación de que tratamos al cuerpo como a una máquina a la que hay que apretar unos tornillos, soltar unas tuercas y fortalecer unos músculos para que funcione bien. 

Ha sido en mi propio proceso personal de autoconocimiento a través del cuerpo (de la terapia corporal integrativa, la terapia Gestalt…) que he comprendido que este es el vehículo y el contenedor de algo más: el cuerpo sabe.  

Toda experiencia no resuelta en el cuerpo queda registrada en forma de tensiones musculares. Tensiones que se crean desde la infancia y que, con el tiempo, se convierten en crónicas dando lugar a la coraza muscular. Por mucho que nos empecinemos en cambiar desde la parte teórico-práctica una postura, resulta muy difícil conseguirlo, ya que esa posición representa el carácter de cada persona e implica una manera determinada de movernos y de estar en el mundo. Esta es la pieza del rompecabezas que me faltaba: el dirigir una mirada más integrativa y realista al cuerpo humano.

A partir de ahí he podido unir mi mirada clínica a la sensibilidad de percibir lo no tangible. Aquí nace la belleza y la pasión de poder trabajar con mis manos los ámbitos mental, emocional, corporal y energético del ser humano. 

VER MI FORMACIÓN